Hernia discal

El ajuste quiropráctico recoloca tus vertebras para reducir la tensión ejercida en los discos y facilitar su recuperación sin necesidad de operar.

La hernia discal es bastante dolorosa y se produce cuando un golpe provoca que los discos se abulten o se rompan, presionando la médula espinal y/o las raíces nerviosas. Por este motivo, la hernia discal lumbar puede causar enfermedades que afecten a las raíces nerviosas de la columna.

Síntomas de la hernia discal

Una hernia discal provoca dolores de cuello que pueden extenderse a hombros y brazos o causar entumecimiento y hormigueo en brazos y manos. En ocasiones este dolor puede ser prolongado y difícil de localizar.

Los episodios de dolor pueden suceder de improviso o manifestarse con una sensación de desgarro o chasquido en la columna y suelen ir a peor si el paciente pasa mucho tiempo sentado o de pie.

Prevención de la hernia discal

Si padeces sobrepeso u obesidad eres más propenso a sufrir una hernia discal lumbar, por eso te recomendamos que controles tu alimentación y hagas deporte con regularidad, así fortalecerás los músculos que sostienen la columna y aumentarás su flexibilidad.

También evita levantar objetos demasiado pesados y si lo haces mantén la espalda recta y flexiona las piernas.

Recuperación de la hernia discal

El ajuste quiropráctico constituye un remedio nada agresivo y puede llegar a evitar la cirugía. En nuesto podemos recolocar tus vertebras para reducir la tensión ejercida en los discos y facilitar su recuperación.

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